La cruz tiene un pacto con su pecho.
No olvida besarla. También imágenes
resguardan en su habitación y
una cera que no extingue su llama,
la fortaleza de su ecuánime mirada.
María, su amada, en la cabecera de su cama,
vela al hombre, de sus pecados los exime,
entonces él por fin el sueño concibe.
El incienso rojizo y su perfume de encino,
los santos de tantos nombres,
las cruces de diversos materiales,
el hombre de lamentos incontables.
Él tiene un pacto con la cruz que pende de su cuello.
Ha jurado besarla ante cada santuario, ante cada lámina
ante cada momento que su fe se vea perjudicada.
Persignarse es un tributo, un símbolo entre el silencio.
Orar es una virtud, el lenguaje de la esperanza.
La imposibilidad de articular equis palabra
cada noche, me mata.
El sonido de las letras, juntas, en consonancia, forma una armonía; consta de nosotros para oír su música tras las palabras.
lunes, 30 de agosto de 2010
domingo, 22 de agosto de 2010
Luna.
Sin ti ese agobiado calor del sol
tiene un desinterés
por cumplir su función.
¿Por qué no habría
de morar en otra galaxia
si aquí ya nadie lo adula?
Renuente a los horizontes
análogo a mis aflicciones
su calor será después una leyenda
su luz habría sido el hito de tu elipse.
Correría el riesgo de morir
en el infinito espacio
pero ya ha agonizado antes
en el vacío de tus brazos
así que el miedo es como una manía
un don con tintes de anomalía.
Habrá de dormir hasta que amanezca
huir de tu frialdad
o con el pretexto del eclipse,
luna,
se oculte bajo tu sombra.
tiene un desinterés
por cumplir su función.
¿Por qué no habría
de morar en otra galaxia
si aquí ya nadie lo adula?
Renuente a los horizontes
análogo a mis aflicciones
su calor será después una leyenda
su luz habría sido el hito de tu elipse.
Correría el riesgo de morir
en el infinito espacio
pero ya ha agonizado antes
en el vacío de tus brazos
así que el miedo es como una manía
un don con tintes de anomalía.
Habrá de dormir hasta que amanezca
huir de tu frialdad
o con el pretexto del eclipse,
luna,
se oculte bajo tu sombra.
Quizá nunca fuimos amigos
Quizá nunca fuimos amigos,
simplemente compañeros
aunque nunca hayamos trabajado juntos
o haber estado en la misma escuela,
tal vez solo somos ciudadanos
de una indiferente tierra.
No, nunca vivimos en el mismo vecindario
como para llamarnos, mutuamente, vecinos.
Concordamos en alejarnos del nefasto sistema
que se carateriza por juzgar, en tu vida plena,
cada movimiento, cada parpadeo,
cada andar tambaleante de la amistad.
Por eso, erróneamente nos decimos,
uno al otro,
amigo.
simplemente compañeros
aunque nunca hayamos trabajado juntos
o haber estado en la misma escuela,
tal vez solo somos ciudadanos
de una indiferente tierra.
No, nunca vivimos en el mismo vecindario
como para llamarnos, mutuamente, vecinos.
Concordamos en alejarnos del nefasto sistema
que se carateriza por juzgar, en tu vida plena,
cada movimiento, cada parpadeo,
cada andar tambaleante de la amistad.
Por eso, erróneamente nos decimos,
uno al otro,
amigo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.