Inolvidable noche en la que me diste un "sí". Todo callaba por ser madrugada excepto tus lágrimas y las mías que apenas susurraban nuestros oídos; no distinguíamos cuanto dolor caía sobre nuestra piel pero sí calculábamos la distancia entre nosotros dos, era inmensa, ¿lo recuerdas?.
Me diste un sí como hace cuatro años, sentados esa vez en un jardín, bajo el sol de primavera haciendo vivir los verdes que acompañaban aquel bello monosílabo. Ayer me dijiste que "sí" y yo no pude decir lo contrario, era imposible, aunque me opusiera tu afirmación eliminaba cualquier negación. Los automoviles esporádicamente me distraían y no fueron suficientes para ambientar tanto silencio amargo, ese llanto silencioso tan mortal como el veneno oculto del alacrán. Solo su canto percibo. Pero entre tú y yo nos separa ese "sí", entre los alacranes una cándida conversación.
Solo sé que ha pasado más de una década de aquél sí y sigo pensando en el ayer; tu blusa medio abrochada, los dos sentados en la cama a una insoportable distancia, yo intentando ser sordo y estoico pero, preguntarte ¿quieres que me vaya? la respuesta, como ves, no podía tener peores consecuencias.
El sonido de las letras, juntas, en consonancia, forma una armonía; consta de nosotros para oír su música tras las palabras.
miércoles, 29 de julio de 2009
Dígame usted.
Quisiera decirle
querida semejanza
los espejos abrazan
al cuerpo sin el alma,
la mía calcinada
la suya putrefacta;
un sol los evapora
a los húmedos cuerpos
que detienen el viento,
y aparecemos usted y yo,
desnudo en el espectro
usted tendido en el suelo,
para proponerte:
ser yo el del espejo
usted el que se vuelve viejo.
querida semejanza
los espejos abrazan
al cuerpo sin el alma,
la mía calcinada
la suya putrefacta;
un sol los evapora
a los húmedos cuerpos
que detienen el viento,
y aparecemos usted y yo,
desnudo en el espectro
usted tendido en el suelo,
para proponerte:
ser yo el del espejo
usted el que se vuelve viejo.
sábado, 25 de julio de 2009
En cuatro tiempos.
Conozco esa historia
en la que cerramos puños,
soltamos la ira, decimos mentiras,
nos herimos hasta sangrar por dentro
cicatrizar por fuera.
Conozco esa historia
en la que el cuerpo tibia
aparecen las promesas,
reconciliamos los besos
embalsamamos lo nuestro.
Pero olvido la otra,
la otra historia,
donde dormimos abrazados
donde te digo que te amo
donde la cama no se hace a un lado
Pero olvido esta historia
la que me cuento en los momentos que no te tengo
donde juro a quién sabe quién que,
donde quiera que estés
donde yo quiero estar.
en la que cerramos puños,
soltamos la ira, decimos mentiras,
nos herimos hasta sangrar por dentro
cicatrizar por fuera.
Conozco esa historia
en la que el cuerpo tibia
aparecen las promesas,
reconciliamos los besos
embalsamamos lo nuestro.
Pero olvido la otra,
la otra historia,
donde dormimos abrazados
donde te digo que te amo
donde la cama no se hace a un lado
Pero olvido esta historia
la que me cuento en los momentos que no te tengo
donde juro a quién sabe quién que,
donde quiera que estés
donde yo quiero estar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License.