El cuaderno está vacío: te has ido.
Sólo quedo yo, desafiando síntomas del suicida,
en esta habitación contigua a la locura
arma blanca de ti brotan colores,
versos invisibles para morir oculto.
La pluma solitaria, diambula triste,
sin esperanza,
de la diestra a la siniestra,
como si fuera llama, mis manos,
incapaces,
sostienen, en gotas,
sus palabras.
El sonido de las letras, juntas, en consonancia, forma una armonía; consta de nosotros para oír su música tras las palabras.
viernes, 4 de noviembre de 2011
viernes, 14 de octubre de 2011
Allí estaré.
Allí estaré, entre las hojas de los árboles
como los nidos que niegan a olvidarse
a sí mismos cuando las aves han emigrado;
allí estaré, entre los libros, las cartas,
las puntas de los lápices con que escribiste
"te extraño";
allí estaré, si así lo quieres, enterrado,
bajo la lápida de tus recuerdos
(pesada loza que soporta mi cuerpo);
allí estaré, escribiendo este correo,
una y otra vez.
Allí estaré, encarnando una lucha con el ser y no ser.
Allí estaré,
donde tú quieras que yo esté.
como los nidos que niegan a olvidarse
a sí mismos cuando las aves han emigrado;
allí estaré, entre los libros, las cartas,
las puntas de los lápices con que escribiste
"te extraño";
allí estaré, si así lo quieres, enterrado,
bajo la lápida de tus recuerdos
(pesada loza que soporta mi cuerpo);
allí estaré, escribiendo este correo,
una y otra vez.
Allí estaré, encarnando una lucha con el ser y no ser.
Allí estaré,
donde tú quieras que yo esté.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Brevario.
Acariciar tu imagen de mis imágenes,
el rostro que muere y nace,
la inmortalidad del amor a cada instante
porque no hay gota que no ame a otra gota
y nunca precipiten juntas su lamento,
entonces el amor muere y nace
porque no hay muerte que no persiga a la vida
y se encuentren de noche o de día
ululando como el viento caricias en otoño o invierno
porque no existe tu nombre sin el mío
y yo no sea el resultado de tu imaginación
y tú, inevitamblemente, la cura de mi dolor.
el rostro que muere y nace,
la inmortalidad del amor a cada instante
porque no hay gota que no ame a otra gota
y nunca precipiten juntas su lamento,
entonces el amor muere y nace
porque no hay muerte que no persiga a la vida
y se encuentren de noche o de día
ululando como el viento caricias en otoño o invierno
porque no existe tu nombre sin el mío
y yo no sea el resultado de tu imaginación
y tú, inevitamblemente, la cura de mi dolor.
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